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NO TENGO ENEMIGOS, NO CONOZCO EL ODIO

NO TENGO ENEMIGOS, NO CONOZCO EL ODIO

En el funeral de Liu Xiaobo solo hubo seis personas : a un lado del ataúd su viuda y cinco familiares. Del otro lado , los funcionarios del gobierno chino, máquinas preparados para impedir cualquier acto no autorizado: ni fotos, ni vídeos, ni palabras de despedida.

En  las redes chinas no hay información sobre el poeta disidente, y no habrá ni siquiera una tumba que podría convertirse en lugar de peregrinación. La maquinaria represiva se extiende más allá de la muerte. Y , pese a asegurar que Liu Xia, su viuda, es libre, su familia no consigue ponerse en contacto con ella tras la muerte de Xiaobo.

Recluida desde hace años en su domicilio, ausente en el juicio en el que se condenó a su marido, de ella dijo el poeta :

Tu amor es la luz del sol que salta por encima de estas altas paredes y penetra entre los barrotes de la ventana de mi celda, acariciando cada centímetro de mi piel, dando calor a cada célula de mi cuerpo, permitiéndome mantener siempre la paz, la apertura y la alegría en mi corazón.

Es improbable que China deje salir del país a un testigo tan importante de la saña cruel con que el régimen trató al hombre que dejo escrito : No tengo enemigos, no conozco el odio y espero poder disipar el odio con el amor.

No pudo conseguirlo .  Y el mundo “libre” , (qué sarcasmo ese nombre ) seguirá estrechando relaciones comerciales  con China y mirando hacia otro lado. ¡Qué vergüenza y qué pena!

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/07/17/non-teno-inimigos-non-conezo-odio/0003_201707G17P11994.htm

 

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Madame Macron

En 1971 de estrenó en Francia Mourir d’aimer ( ‘Morir por amar’ ), protagonizada por Annie Girardot, que contaba la relación amorosa de una profesora de Instituto con uno de sus alumnos. Se basaba en una historia real y reflejaba el brutal rechazo de la sociedad, que acabó provocando el encarcelamiento de la profesora y su suicidio.

En 1993, Brigitte Trogneux, que daba clase en un liceo de jesuitas de Amiens, casada y con tres hijos, iniciaba una relación con un alumno, 24 años más joven. Se divorció, se fue a París , y hace diez años se casó y sigue casada con el que se ha convertido en el presidente más joven de la República Francesa.

La sociedad admite sin problemas que el hombre sea 20, 30 o hasta 40 años más viejo que su pareja, pero no que lo sea la mujer. Hay un prejuicio que solo se suaviza la famosa es ella. Quizá se trata de una relación de poder : la riqueza , la fama , el poder, borran la diferencia de edad. Y pienso en Edith Piaf y Theo Sarapo o Sharon Stone de 54 años y su novio de 27 años.

Brigitte Trogneux fue durante algún tiempo la parte más poderosa de la pareja- la profe ante el alumno – pero esa relación hace muchos años que ha cambiado y habrá que entenderla como la que unió a Benjamín Disraely con su esposa Mary Anne, mucho mayor que él, y gran colaboradora en su labor política. Habrá que pensar, sencillamente , que hay historias de amor que, pese a los prejuicios,  acaban bien.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/05/27/madame-macron-idades-das-parellas/0003_201705G27P17992.htm

 

 

Desconfía y acertarás

 

No siempre resulta cierto el refrán, pero en la sociedad actual se ha instalado una desconfianza creciente hacia personas e instituciones que antes nos parecían respetables.

Pocos se fían ya de los políticos y lo mismo sucede con los jueces, cuya imparcialidad se pone a diario en entredicho.

Los Bancos han dejado de ser el lugar seguro donde depositar y a veces aumentar nuestro dinero para considerarse cueva de Ali Babá o agujero negro sideral donde se volatilizan nuestros ahorros.

Los médicos al parecer no se preocupan de curarnos sino de incrementar las ganancias de la industria farmacéutica. Por ejemplo, recetando estatinas a diestro y siniestro , pese a estar demostrada la peligrosidad y en muchos casos la inutilidad de este medicamento.

Las multinacionales farmacéuticas en opinión del psiquiatra norteamericano Allen Frances “se han vuelto más peligrosas que los cárteles de la droga”,  y  manejan a su antojo la Organización Mundial de la Salud, según afirma un funcionario de la propia OMS  (entrevista en Discovery Salud , nº 144).

La independencia de las organizaciones ecologistas también está en entredicho por su vinculación a grandes empresas como Shell, Barclays, Anglo- American Corps, etc, etc.

La Iglesia, por el descubrimiento de los casos de pederastia, unidos a la tradicional acusación de ponerse del lado del poder, es también objeto de desconfianza.

Pero hay políticos honestos, jueces imparciales, Bancos seguros, médicos abnegados, sacerdotes castos y ONGs que luchan por un mundo más justo y más saludable.

Desconfiar de todo solo sirve para amargar la vida, la propia y la ajena.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/05/06/desconfia-acertaras/0003_201705G6P14992.htm

 

 

Tragedias cotidianas

 

Las repetidas citas en la web de la opinión del filósofo alemán Peter Sloterdijk sobre las consecuencias de la avalancha informativas de noticias trágicas en la vida cotidiana demuestran la preocupación por el tema.

Opina Sloterdijk que el ser humano tiene una capacidad limitada para asumir desgracias ajenas y que, cuando llega a ese umbral , se instala en la indiferencia o en  una indignación permanente.

El dramaturgo francés Anouilh ya planteó el tema en La Sauvage,  donde la protagonista renuncia a la posible felicidad con el hombre que la ama con una frase terrible : “ Siempre habrá en alguna parte un perro perdido que me impedirá ser feliz”.

La indiferencia quizá sea la consecuencia más frecuente: saltarse la noticia del periódico, cambiar de canal; cerrar los ojos, porque ya basta con las desgracias propias.

La indignación no es más positiva y puede llevar a situaciones de extrema violencia, actos vandálicos y venganzas contra inocentes, o posturas xenófobas: cerrar fronteras, aplaudir invasiones militares, defender la tortura…

Creo que una postura positiva es la colaboración en los intentos de paliar la tragedia ajena. Algunos la identificarán con la vieja imagen de “el rico“  que da una limosna y con ello tranquiliza su conciencia. Pero hay muchas formas de colaborar y cada uno debe determinar hasta dónde quiere llevar la suya. Y después, ¡a disfrutar de lo que la vida nos ha dado!. Estoy segura de que incluso Teresa de Calcuta,  a ratos, desconectaba.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/04/20/traxedias-cotias/0003_201704G20P15994.htm

 

Dos muertes

En estos últimos días la muerte de dos mujeres han conmocionado a la sociedad y han hecho tomar conciencia a muchos de la parte de responsabilidad que tenemos en esas muertes. Las dos sufrieron una penosa tortura antes de morir. A una la llevó a la muerte la indiferencia y la insolidaridad; a la otra, el odio generado por el fanatismo político

Una era una desconocida, una anciana de ochenta años a la que le cortaron el suministro eléctrico. Vivió a la luz de unas velas y murió abrasada por el fuego que provocó la que  iluminaba sus noches solitarias. La compañía eléctrica culpa al Ayuntamiento y este a la compañía. Los vecinos tenían – tenemos siempre- demasiadas preocupaciones y poco tiempo para ocuparnos del dolor ajeno.  Sólo cuando murió sentimos que éramos también culpables.

La otra era una mujer muy conocida, respetada y querida antes por miles de ciudadanos , acosada después por sus enemigos políticos  y abandonada por los que fueron sus correligionarios e incluso amigos. “No has venido a saludarme” le dijo , entre asombrada y quejosa, a uno de ellos en su última aparición en el Senado.  Había recibido cartas con una bala dentro, en la puerta de su casa pintaban dianas y  en la calzada y los muros cercanos  podía leer   “Muérete” y “Al paredón “  .  Y murió . Había un juicio abierto contra ella, pero el odio se adelantó y actuó como verdugo.

En este último caso,  los ciudadanos de a  pié no nos sentimos responsables; sentimos compasión por la muerta y asco por la política.

Fin de agosto

 

Se acaba agosto y con él se acaban para miles de españoles las vacaciones de verano, un tiempo  con el que soñamos el resto del año , un paréntesis en nuestra vida cotidiana que casi nunca cumple las expectativas que despierta.

Un amigo, ya desaparecido, detestaba el mes de agosto, decía que era el cuenta kilómetros de la existencia: Veinte agostos transforman a un  joven veinteañero, orgulloso de su cuerpo atlético, en un tipo barrigudo que mira con ojos libidinosos a las chicas, mientras le pone crema solar en la espalda a su señora; y a la jovencita admirada en una madre cansada que espera despierta a que los hijos vuelvan de la discoteca, mientras el marido ronca. Veinte más los convierte en abuelos que, con suerte, participan de la vida familiar y se ocupan de los nietos. Y veinte más los convierte en un recuerdo o en un sobreviviente, generalmente incómodo.

Mientras acomodo los trastos de todas vacaciones en el coche en el que hemos luchado para encontrar aparcamiento en la playa , en el restaurante, en el supermercado, en el cine de verano y en los parques infantiles, pienso que mi amigo era un pesimista irredento. Y yo soy una sobreviviente. La vida no es un camino de flores , pero es lo que hay. Y tiene momentos felices que no hay que desaprovechar.

Como miles de españoles, abandono el paréntesis y vuelvo a la vida cotidiana, a la normalidad, al trabajo, a todos mis problemas y a los de un país que , ¡válgame Dios,  que mal panorama ofrece! Pero la vida sigue, y con ella los sueños y la esperanza.