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El perverso efecto de la fama

Todos los delincuentes famosos han tenido imitadores, desde Jack el destripador a Charles Manson pasando por Al Capone. No es de extrañar que en Canarias haya aparecido un grupo que se autodenomina la Nueva Manada.

La imitación de una conducta delictiva puede deberse a la identificación con esa conducta  y a la  admiración ante alguien capaz de realizar lo que ellos desean y no se atreven a hacer, sentimiento frecuente en los crímenes racistas, en las violaciones y en los robos a gran escala. Y también, muy frecuentemente, el detonante para convertirse en imitador es la fama alcanzada por los delincuentes. Probablemente en el caso de Canarias funcionan ambos motivos.

El deseo de notoriedad puede ser, en algunos casos, lo que provoca el delito. Hace años dos chicas asesinaron a una compañera porque matarla era “ una experiencia nueva “  que les permitiría “hacerse famosas”. Ellas admiraban a José Rabadán, el chico que mató a sus padre y a su hermana con una katana y que acaparó la atención mediática durante meses.

En estos días, uno de los miembros de la manada original pretendió renovar su pasaporte, cosa absurda en su situación, pero no carente de sentido.  Lo que ha conseguido es atraer de nuevo la atención hacia él, ya no como grupo sino individualmente. El próximo paso será hacer declaraciones…Me temo que las manadas van a proliferar.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2018/06/30/perverso-efecto-da-fama/0003_201806G30P15992.htm

 

 

 

 

 

 

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Año nuevo y todo igual

Durante muchos años,  al final de diciembre me dedicaba a hacer listas de propósitos para el nuevo año, con un entusiasmo que se iba desvaneciendo día a día , dejándome un poso de de fracaso y malestar, que, sin embargo no impedía que al diciembre siguiente volviera a hacer listas de nuevos y viejos propósitos.

Hasta que me contaron la historia del inválido que va en silla de ruedas a Lourdes, a pedir su curación y que en una empinada cuesta abajo le fallan los frenos de la silla. Y entonces grita: “¡Virgencita, Virgencita , que me quede como estoy !”.

Fue una revelación. Me sentí identificada con el tullido y, sin esperar a que se rompiesen los frenos de mi silla, renuncié a convertirme en campeona de los cien metros valla y a esforzarme por hacer cosas que nunca había hecho y que nunca haré. Y, de paso, a disfrutar de lo que tengo y de lo que haré de forma natural , sin necesidad de propósitos.

Pero este diciembre de 2017 con el asunto de las elecciones catalanas he vuelto a las andadas. “Esto va a cambiar”, pensé .Y la noche del 21 me quedé pegada al televisor, esperando hasta el último minuto un milagro . Pero no hubo cambio. Estamos igual que estábamos. Por eso,  sin saber lo que se avecina, lo empinada que puede ser la cuesta abajo por la que rodamos, creo que lo más sensato será decir lo mismo que el inválido : ¡Virgencita , Virgencita, que se queden como están!

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2018/01/04/ano-novo-segue-igual/0003_201801G4P16993.htm

 

 

 

Gemidos

 

De todas las manifestaciones de los miembros de quienes se autodenomina La manada” acerca de su inocencia , hay una que , a mi juicio, los presenta sin duda como culpables de violación. Uno de ellos aseguró que fueron relaciones consentidas por la chica y al peguntarle que era lo que le daba ese convencimiento respondió : “sus gemidos”.

Esas palabras revelan que el individuo pertenece a un sector de la población masculina que considera que el “no” es en realidad un “sí”; que las mujeres dicen no, pero quieren que el hombre siga adelante porque les gusta. Están convencidos de que la mera introducción de su mágico miembro en un cuerpo femenino produce un placer inmediato que ellos generosamente están dispuestos a proporcionarle aunque la mujer en cuestión diga no, o , si está asustada, no diga nada.

Aun en el caso muy improbable de que una violación provocara gemidos de placer en la víctima, no dejaría de ser una violación, si esta no ha aceptado voluntariamente el acto.

Pongo un ejemplo: a mi me gusta la miel, la tomo regularmente y con placer, pero si me obligaran en contra de mi voluntad a tragar cinco cucharadas de miel lo consideraría una agresión, aunque mi paladar reconociese el sabor dulce. Probablemente aborrecería ese sabor para el resto de mis días.

Los miembros de La manada se abrazaron tras las conclusiones de sus abogados – que hay que ver lo que son capaces de decir para ganarse el sustento – Los chicos proclamaron su inocencia: están convencidos de haberle hecho un favor a esa chica, por eso se llevaron su móvil, como pequeña compensación por el placer que le proporcionaron.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/12/06/span-langglxemidosspan/0003_201712G6P19991.htm

 

 

NO TENGO ENEMIGOS, NO CONOZCO EL ODIO

NO TENGO ENEMIGOS, NO CONOZCO EL ODIO

En el funeral de Liu Xiaobo solo hubo seis personas : a un lado del ataúd su viuda y cinco familiares. Del otro lado , los funcionarios del gobierno chino, máquinas preparados para impedir cualquier acto no autorizado: ni fotos, ni vídeos, ni palabras de despedida.

En  las redes chinas no hay información sobre el poeta disidente, y no habrá ni siquiera una tumba que podría convertirse en lugar de peregrinación. La maquinaria represiva se extiende más allá de la muerte. Y , pese a asegurar que Liu Xia, su viuda, es libre, su familia no consigue ponerse en contacto con ella tras la muerte de Xiaobo.

Recluida desde hace años en su domicilio, ausente en el juicio en el que se condenó a su marido, de ella dijo el poeta :

Tu amor es la luz del sol que salta por encima de estas altas paredes y penetra entre los barrotes de la ventana de mi celda, acariciando cada centímetro de mi piel, dando calor a cada célula de mi cuerpo, permitiéndome mantener siempre la paz, la apertura y la alegría en mi corazón.

Es improbable que China deje salir del país a un testigo tan importante de la saña cruel con que el régimen trató al hombre que dejo escrito : No tengo enemigos, no conozco el odio y espero poder disipar el odio con el amor.

No pudo conseguirlo .  Y el mundo “libre” , (qué sarcasmo ese nombre ) seguirá estrechando relaciones comerciales  con China y mirando hacia otro lado. ¡Qué vergüenza y qué pena!

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/07/17/non-teno-inimigos-non-conezo-odio/0003_201707G17P11994.htm

 

Madame Macron

En 1971 de estrenó en Francia Mourir d’aimer ( ‘Morir por amar’ ), protagonizada por Annie Girardot, que contaba la relación amorosa de una profesora de Instituto con uno de sus alumnos. Se basaba en una historia real y reflejaba el brutal rechazo de la sociedad, que acabó provocando el encarcelamiento de la profesora y su suicidio.

En 1993, Brigitte Trogneux, que daba clase en un liceo de jesuitas de Amiens, casada y con tres hijos, iniciaba una relación con un alumno, 24 años más joven. Se divorció, se fue a París , y hace diez años se casó y sigue casada con el que se ha convertido en el presidente más joven de la República Francesa.

La sociedad admite sin problemas que el hombre sea 20, 30 o hasta 40 años más viejo que su pareja, pero no que lo sea la mujer. Hay un prejuicio que solo se suaviza la famosa es ella. Quizá se trata de una relación de poder : la riqueza , la fama , el poder, borran la diferencia de edad. Y pienso en Edith Piaf y Theo Sarapo o Sharon Stone de 54 años y su novio de 27 años.

Brigitte Trogneux fue durante algún tiempo la parte más poderosa de la pareja- la profe ante el alumno – pero esa relación hace muchos años que ha cambiado y habrá que entenderla como la que unió a Benjamín Disraely con su esposa Mary Anne, mucho mayor que él, y gran colaboradora en su labor política. Habrá que pensar, sencillamente , que hay historias de amor que, pese a los prejuicios,  acaban bien.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/05/27/madame-macron-idades-das-parellas/0003_201705G27P17992.htm

 

 

Desconfía y acertarás

 

No siempre resulta cierto el refrán, pero en la sociedad actual se ha instalado una desconfianza creciente hacia personas e instituciones que antes nos parecían respetables.

Pocos se fían ya de los políticos y lo mismo sucede con los jueces, cuya imparcialidad se pone a diario en entredicho.

Los Bancos han dejado de ser el lugar seguro donde depositar y a veces aumentar nuestro dinero para considerarse cueva de Ali Babá o agujero negro sideral donde se volatilizan nuestros ahorros.

Los médicos al parecer no se preocupan de curarnos sino de incrementar las ganancias de la industria farmacéutica. Por ejemplo, recetando estatinas a diestro y siniestro , pese a estar demostrada la peligrosidad y en muchos casos la inutilidad de este medicamento.

Las multinacionales farmacéuticas en opinión del psiquiatra norteamericano Allen Frances “se han vuelto más peligrosas que los cárteles de la droga”,  y  manejan a su antojo la Organización Mundial de la Salud, según afirma un funcionario de la propia OMS  (entrevista en Discovery Salud , nº 144).

La independencia de las organizaciones ecologistas también está en entredicho por su vinculación a grandes empresas como Shell, Barclays, Anglo- American Corps, etc, etc.

La Iglesia, por el descubrimiento de los casos de pederastia, unidos a la tradicional acusación de ponerse del lado del poder, es también objeto de desconfianza.

Pero hay políticos honestos, jueces imparciales, Bancos seguros, médicos abnegados, sacerdotes castos y ONGs que luchan por un mundo más justo y más saludable.

Desconfiar de todo solo sirve para amargar la vida, la propia y la ajena.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/05/06/desconfia-acertaras/0003_201705G6P14992.htm

 

 

Tragedias cotidianas

 

Las repetidas citas en la web de la opinión del filósofo alemán Peter Sloterdijk sobre las consecuencias de la avalancha informativas de noticias trágicas en la vida cotidiana demuestran la preocupación por el tema.

Opina Sloterdijk que el ser humano tiene una capacidad limitada para asumir desgracias ajenas y que, cuando llega a ese umbral , se instala en la indiferencia o en  una indignación permanente.

El dramaturgo francés Anouilh ya planteó el tema en La Sauvage,  donde la protagonista renuncia a la posible felicidad con el hombre que la ama con una frase terrible : “ Siempre habrá en alguna parte un perro perdido que me impedirá ser feliz”.

La indiferencia quizá sea la consecuencia más frecuente: saltarse la noticia del periódico, cambiar de canal; cerrar los ojos, porque ya basta con las desgracias propias.

La indignación no es más positiva y puede llevar a situaciones de extrema violencia, actos vandálicos y venganzas contra inocentes, o posturas xenófobas: cerrar fronteras, aplaudir invasiones militares, defender la tortura…

Creo que una postura positiva es la colaboración en los intentos de paliar la tragedia ajena. Algunos la identificarán con la vieja imagen de “el rico“  que da una limosna y con ello tranquiliza su conciencia. Pero hay muchas formas de colaborar y cada uno debe determinar hasta dónde quiere llevar la suya. Y después, ¡a disfrutar de lo que la vida nos ha dado!. Estoy segura de que incluso Teresa de Calcuta,  a ratos, desconectaba.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2017/04/20/traxedias-cotias/0003_201704G20P15994.htm