Contra el egoísmo, autoridad

El egoísmo es un amor excesivo a uno mismo, que implica demasiada atención al propio interés y desatención hacia los demás. Es una tendencia natural en el ser humano, que  en tiempos de crisis se exacerba.

Quienes estamos persuadidos de que el Covid19 es un peligro mortal hacemos todo lo posible para evitarlo, por propio interés, sin duda, pero también para evitar ese riego a nuestros seres queridos , y , de paso, al resto de la humanidad, por ejemplo, a los desconocidos que comparten con nosotros el autobús , el Metro , o la acera estrecha de una calle.

Por el contrario, se dedican a hacer lo que se les antoja quienes están convencidos, como Victoria Abril , o antes  Miguel Bosé, de que todo es una conspiración; o quienes piensan que la cosa es como una gripe, que ellos son jóvenes, o fuertes, o tienen buena salud,  y si contagian a algún abuelo, pues de algo se tienen que morir los viejos.

Creo que los del primer grupo somos mayoría, pero no suficiente para vencer la pandemia. Necesitamos una autoridad que obligue a cumplir las medidas sanitarias y castigue a quienes las infringen: desde los convocantes y participantes de las fiestas de fines de semana a los que fuman en la cola de la panadería o repantigados en las sillas que el bar ha sacado a la acera.  Y que obligue a los que sueltan teorías negacionistas en los medios a que lo hagan con la mascarilla puesta.

Creo que la mayoría de los ciudadanos hemos cumplido ¡qué diablos!  Los que han fallado son los que gobiernan, incluso en algo tan elemental como es la obligación de ejercer la autoridad cuando es necesaria.https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/03/01/span-langglcontra-egoismo-autoridadespan/0003_202103G1P14993.htm

Quien es Pablo Hásel

Algunos dicen que es un símbolo de la libertad de expresión. Como no tengo ni idea sobre él, me pongo a indagar por Internet. Tiene 32 años, de profesión poeta, rapero . Ingresó en prisión por una condena de nueve meses por enaltecimiento del terrorismo. En junio de 2020 fue condenado a seis meses de cárcel por agredir a un periodista. Y el 18 de este mes se confirmó una sentencia a dos años y medio de cárcel por agredir y amenazar de muerte a un testigo en un juicio contra un agente de la Guardia Urbana.

Veamos lo que escribe este joven tan perseguido: Se compadece de niños hambrientos y gentes desahuciadas, pero dice cosas polémicas, por ejemplo: «Me cago en la marca España explotadora y casposa» , « No me da pena tu tiro en la nuca, ‘ pepero’. Me da pena el que muere en una patera.  No me da pena tu tiro en la nuca ‘socialisto’. Me da pena él que muere en un andamio» Sigo leyendo. A los policías los considera “mercenarios de mierda”, “torturadores y asesinos”. A La familia real “banda mafiosa y criminal”. Y hace comentarios muy violentos: “¡Merece que explote él coche de Patxi López!” “¡Qué alguien clave un piolet en lana cabeza a José Bono!” “Pena de muerte ya a las Infantas patéticas, por gastarse nuestra pasta en operaciones de estética”. Sobre el alcalde de Lleida: “Merece también un navajazo en el abdomen y colgarlo en una plaza” “Que li fotin una bomba, que revienten sus sesos y que sus cenizas las pongan en la puerta de la Paeria”.

Este rapero distribuyó de manera gratuita en internet todos sus trabajos. Me pregunto: ¿De qué vive? ¿De dónde saca pá tanto como destaca? ¿Y que están defendiendo los que queman locales y asaltan comercios en las manifestaciones en su favor? ¿La libertad de expresión?  ¡A otro perro con ese hueso!

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/02/23/quen-e-pablo-hasel/0003_202102G23P15994.htm

Los niños y el covid

Los niños pequeños han sido los que se han sometido con mayor disciplina a todo lo que se les ha exigido para combatir el virus. Los  hemos visto haciendo cola a la entrada de sus colegios, sin salirse de las filas, muy serios, con los ojos muy abiertos, muy atentos a las órdenes de la seño, extendiendo sus manos para recibir el desinfectante, o lavándoselas ellos mismos cuidadosamente, dedito por dedito…Los hemos vistos sentados en patios de recreo, en cuadrados aislados , cada niño en su casilla, sin moverse. Los hemos vistos con sus caritas casi cubiertas por mascarillas, de las que emergen sus ojos límpidos e inocentes. Los apartaron de sus abuelos porque decían que eran los más contagiosos, después dijeron que eran inmunes hasta que empezaron a enfermar…

Ahora circula por internet un vídeo que dice:  ”Si naciste en 2020, todo te parecerá un dispensador de gel” , y se ve a niñitas que tocan toda clase de objetos – rejillas de ventilación, lámparas , contadores, pequeños motores … – y se frotan después las manos. Una niñita, que aún no habla, protesta con gestos y mira llorosa a un aparato demasiado alto para que ella pueda recibir el líquido que la librará del bicho malo.

Sabemos que los tres primeros años de vida condicionan en gran medida la vida de la  persona adulta. Estos niños llevarán impresos en su mente los miedos y las costumbres de los años de pandemia: el aislamiento, la desconfianza al contacto físico, a los abrazos, la necesidad de un “dispensador de gel” que les proporcione seguridad…

Ellos y los viejos encerrados en las residencias son las víctimas más inocentes de la pandemia. Confiemos en que no sean los más olvidados.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/02/16/os-nenos-covid/0003_202102G16P21992.htm

El taxista y el estudiante

EL TAXISTA Y EL ESTUDIANTE

En una cadena de TV preguntan a un taxista su opinión sobre la posibilidad de anticipar su vacunación. Responde que le gustaría recibir la vacuna pero que cree que hay gente que tiene prioridad porque la necesita más o tiene mayor riesgo. Eso mismo me dijo a mi otro conductor que , además, añadió esta información: “Ahora estamos en contacto con poca gente. Hacemos apenas una media de ocho carreras al día”.

Tras el taxista, les preguntaron a dos estudiantes, chico y chica, sobre la posibilidad que a ellos se les adelantase el turno de vacunación. A la chica le parecía bien porque tenían que hacer exámenes presenciales y “hay mucha gente y es peligroso”. El chico dijo: “ Es normal, porque nosotros salimos más , vamos a fiestas y así”.

Las respuestas son representativas de sus grupos sociales : las de un grupo que es consciente mayoritariamente de los riesgos que todos compartimos y las del grupo en el que muchos solo piensan en sí mismos. Todos los días por mi barrio, zona norte de Madrid , corren jóvenes sin mascarilla resoplando a pleno pulmón. Siempre soy yo quien se baja a la calzada para dejar espacio en la acera. Ellos jamás se desvían.

Los que deciden sobre vacunación o uso de mascarillas ¿salen a la calle, miran a su alrededor , hablan con la gente? ¿No ven, por ejemplo, los cientos de personas con quienes está en contacto una cajera de supermercado? ¿o los dependientes, que ni siquiera tienen mampara protectora? Creo que no ven , ni oyen , ni escuchan; viven en una burbuja, bien protegida, eso sí,  desde la que hacen planes absurdos y utópicos. Y así nos va.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/02/07/taxista-estudante/0003_202102G7P20991.htm

Cómo resistir sin hundirse

¿Cómo aguantar tanta calamidad? Las mascarillas: que si unas , que si otras, cada vez más caras, con un iva del 21%. Los sucesivos confinamientos: no poder ir a la casa donde pasas los veranos, no salir del barrio , no reunirse con amigos, no poder ver a los hijos, porque tú no eres conviviente. Ni bares, ni cines, ni espectáculos, ni el gimnasio donde descargas preocupaciones y recargas energía. Y las vacunas : se retrasan las dosis, no hay jeringuillas y muchos se cuelan en la cola. Y las empresas farmacéuticas las venden al mejor postor.  Y la de Oxford no sirve para mayores de 65 y para colmo se la queda Boris Jonhson. Y el portavoz de salud dice algo y al día siguiente se contradice, sin disculparse y sin dar explicaciones. Y las UCIS cada vez más llenas . Es probable que acabes muriendo en un pasillo… Cómo no hundirse en la desesperación, en la depresión…

Lo fundamental es no hacer planes. No pensar que en tres, cinco, ocho meses vas a poder hacer tal cosa o tal otra. Hay que vivir al día, nada más. Los que trabajan, pensar que otros están en el paro, o sea, peor.  En las horas libres dedicarse a lo que se puede hacer en casa: leer, pintar, tocar la flauta, hacer punto, bordar, oír música, escribir, hacer labores de bricolage, estudiar inglés o alemán, o chino, da lo mismo, hacer taichi ( hay clase en Internet) , andar , al menos 3 kms.

Y procurarse algún pequeño placer: una comida, una copita, un perfume, un corte de pelo… Y asomarse a la ventana, respirar hondo, ver las nubes que pasan, el cielo azul, sentir en las manos, en la cara, las gotas de lluvia, el soplo del viento. Sentir la vida corriendo por nuestras venas. Sentirnos vivos, todavía…

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/02/01/resistir-sen-afundirse/0003_202102G1P15992.htm