Yo te protejo, tú no me proteges

Me cuesta entender que alguna gente no use mascarillas. Al comienzo de la pandemia , pensaba que se trataba de desinformación. Después , sobre todo cuando se trata de jóvenes , pensé que era una cuestión de marcar diferencias, de moda, y , en cierto sentido , de protesta.

La mascarilla recomendada es la quirúrgica, que, como bien saben, no protege al que la lleva sino a quien está cerca de él. Por eso es necesario que todos la llevemos para que la protección sea mutua y efectiva. Es incómoda, desde luego, y llega a producir  agobio, así que hay gente que , por edad , o por sentir que no son grupo de riesgo, decide prescindir de ella. A fin de cuentas, si se contagian , todo se queda en unos días con fiebre. Así que se pasean, corren y se reúnen, hablan a gritos, y,  si se cruzan con alguien que sí la lleva, ni ceden el paso ni se apartan a una distancia de seguridad. No tienen en cuenta que pueden pertenecer a ese 35% de la población que es asintomático, es decir, que tiene el virus, no lo padece, pero sí lo contagia.

Pensé que quizá se debe a esa falta de sentido del riesgo tan característica de muchos jóvenes y de algunos adultos. Pero desde hace días estoy haciendo una pequeña prueba. Cuando veo a alguien sin mascarilla por el centro de la acera y que no varía su rumbo al acercarme, me paro, me quito la mía y me pongo a toser. ¡No quieran ver como se apresuran a cambiar de acera!.  Así que sentido del riesgo sí tienen. Seguramente lo que les falta es solidaridad,  y no se ponen la mascarilla  por egoísmo puro y duro . Sin más vuelta.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/06/22/eu-protexoche-ti-non-me-protexes/0003_202006G22P13994.htm

Normas absurdas

 

A principios de marzo se veía en jardines y paseos a niños y abuelos juntos. Se dieron cuenta del peligro y nos separaron … y ahora nos han vuelto a juntar, no  a los de la misma familia, sino abuelos y niños desconocidos que comparten las mismas franjas horarias.

Se nos ha dicho que usemos las mascarillas quirúrgicas, preparadas para evitar que el cirujano contamine con su respiración al paciente, pero que no están pensadas para evitar el riesgo en el otro sentido, o sea , que el abuelo protege al niño que se le viene encima con su patinete, su bici , sus patines o su pelota, pero no está protegido contra lo que el niño, que casi nunca lleva mascarilla, le transmita.

Los niños salen y hacen deporte. Lo lógico es que si va en monopatín, o bici, o patines, también vaya así su  acompañante, pero la norma no lo permite, así que el acompañante o se desloma corriendo a su lado, o el niño se tiene que limitar a dar vueltas en un pequeño espacio como un hanster en su jaula. Lo más frecuente es que el acompañante se pone a leer el periódico o a hablar por el móvil  y los niños, sin vigilancia , se juntan con otros niños, compiten a ver quien corre más, y  los abuelos los esquivan como pueden.

A cualquier hora, cualquiera puede salir a sentarse en una terraza. Las aceras se han llenado de mesas de bares y restaurantes que apenas dejan un metro libre para los que pasamos, con mascarillas, protegiendo de nuestro aliento a los que , sin mascarilla, disfrutan del café, la cerveza o lo que se tercie.

Con estas normas lo que deberían decir desde Sanidad es que te pongas la mascarilla que vale 6 euros, la única que te protege a ti , o que te quedes en casita.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/06/07/normas-absurdas/0003_202006G7P29991.htm

 

Pactar con el enemigo

¿Recuerdan la novela H. G. Wells , La guerra de los mundos , llevada la cine entre otros por Spielberg?  ¿ Recuerdan aquellos todopoderosos extraterrestres que acabaron vencidos por las bacterias del planeta que intentaban conquistar.?  La situación tiene similitudes con lo que nos está sucediendo.

La mayor diferencia es que ni el covi 19 ni los seres humanos somos extraterrestres; ambos compartimos el planeta Tierra, se puede decir que somos vecinos y que nuestras relaciones se han ido deteriorando hasta llegar a lo que ahora vivimos.

Durante mucho tiempo convivimos con los coronavirus. Según los expertos, ellos vivían en los cuerpos de los murciélagos y más tarde, quizá por necesidad, o por el placer de conquistar nuevos espacios, igual que hacemos nosotros cuando le robamos terreno al mar o no respetamos los cauces de los ríos, se pasaron a los pangolines y, probablemente, a otros animales salvajes. Ese era su territorio.

El problema es que los humanos no lo respetamos. Nos hemos comportado como conquistadores. A algunos la carne del pangolín les parece deliciosa, y para otros las conchas de su piel son un producto muy estimado para fabricar  objetos de adorno.

Y los virus decidieron que había llegado el momento de dar el salto hacia esa especie que les estaba arrebatando su espacio.

Ahora no nos queda más remedio que encontrar una vacuna, un arma, que los mantenga a raya, pero a largo plazo lo más inteligente es pactar , o sea, encontrar un modo no agresivo de convivencia. La solución tendrá que encontrarla la Ecología, era rama de la Biología que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con el medio en que viven.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/06/02/pactar-co-inimigo/0003_202006G2P23994.htm

 

Conciencia de nuestra vulnerabilidad

¿Qué nos está pasando?

Los primeros humanos vivían en un mundo hostil en el que la sobre vivencia parecía imposible. No tenían envergadura corporal , ni garras , ni cuernos, ni grandes dientes afilados,  ni una piel dura y fuerte. Y tampoco podían huir con gran rapidez. Pero tenían algo de lo que carecían los otros seres que compartían con ellos el planeta Tierra: un cerebro capaz de resolver con rapidez los problemas. Algo que hoy llamamos Inteligencia .

Eso les permitió sobrevivir y les dio confianza para atravesar siglos oscuros de vida muy dura. Hasta que llegó la época de los grandes descubrimientos y el ser humano sintió que podía dominar la Tierra . Con esa seguridad  se lanzó a empresas “sobrehumanas”: Se pusieron diques al mar y puertas al campo; creó aparatos maravillosos  con los que podía volar y con los que se podía ver y oír lo que pasaba en otra parte y en otro tiempo, y también hablar con quien estaba a miles de kilómetros. Se llegó a la Luna . Y conseguimos ver lo invisible . Pusimos a los átomos y a su energía a nuestro servicio, y  derrotamos con antibióticos a las bacterias, y con vacunas y medicamentos a los virus.

Y ahora un pariente de otros virus derrotados, nos acorrala, nos encierra en nuestra casa, detiene nuestras fábricas, nuestros aviones, mata a nuestros seres queridos… Y de pronto recobramos lo que habíamos perdido con el correr de los siglos : la conciencia de nuestra vulnerabilidad.

La Humanidad se enfrenta al mayor reto de toda su historia.  Hemos luchado durante siglos contra la Naturaleza y contra seres que comparten nuestro planeta desde el comienzo de los tiempos.

Quizá ha llegado el momento de pactar…

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/05/24/conciencia-da-nosa-vulnerabilidade/0003_202005G24P22993.htm

Mata a su hijo de cinco años

Quizá podría haber sucedido en cualquier otro momento , pero ha sido durante esta crisis, cuando su hijo de cinco años estaba ingresado en el hospital con síntomas de Covi19.

El sueño de la razón produce monstruos, escribió Goya al pie de uno de sus grabados. Y no solo en forma de pesadillas. Cuando la razón pierde el control de cerebro , suele salir a la superficie lo peor de uno mismo : la persona egoísta, envidiosa, agresiva, o , como en este caso : el asesino que subyacía en Cevher Toktas, un modesto jugador de futbol turco.

Once días después de matar a su hijo, él mismo se auto inculpó del crimen y contó a la policía los detalles . Tras dos horas encerrado con su hijo en la misma habitación del hospital , tuvo un ataque de nervios :

“Presioné una almohada sobre mi hijo cuando estaba acostado boca arriba. Durante 15 minutos presioné la almohada sin levantarla. Mi hijo estaba luchando durante ese tiempo. Cuando dejó de moverse, levanté la almohada. Luego grité a los médicos para evitar cualquier sospecha sobre mí”.

Según consta en el informe policial, confesó el crimen con total frialdad , añadiendo como explicación:

Nunca quise a mi hijo menor desde que nació. No sé por qué no lo quise. La única razón por la que lo maté ese día es porque no me gustaba. No tengo ningún problema mental“.

Las últimas imágenes de la victima muestran a un niñito con mascarilla, que recoge la bata azul que lo envuelve para no pisarla. Había conseguido sobrevivir cinco años junto a un padre que no lo quería. Pero sólo sobrevivió dos horas junto al asesino loco con el que compartía una habitación de hospital.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/05/19/span-langglmata-ao-seu-fillo-5-anosspan/0003_202005G19P24991.htm