Archivo de la categoría: VIOLENCIA MACHISTA

La justicia por la mano

Me temo que el caso de la mujer que seccionó el pene a su jefe y lo denunció por agresión sexual va a servir para desacreditar las  denuncias de mujeres  y, de paso, al movimiento Me too.

Ocurrió en Barcelona y todo parece indicar que se trata de una venganza y no de un caso de defensa propia. La mujer trabajaba de camarera en un bar propiedad del agredido. Ambos son de Bangladesh, él casado allí, y, según informaciones de testigos, mantenían relaciones íntimas. No está claro lo sucedido, y, de momento, la mujer está detenida y, según noticias de prensa, la policía desconfía de sus declaraciones y de que haya habido un ataque previo que motivase su agresiva respuesta.

El caso me trajo a la memoria un poema durísimo de Rosalía de Castro, “A xustiza pola man”. En él una voz de mujer nos dice que gente que tiene fama de honrada en la ciudad la ha agredido y deshonrado. Recurrió a la justicia y no obtuvo ayuda; tampoco la recibió del Cielo: “tan alto que estaba el buen Dios no me oía”, nos dice. Entonces coge una hoz, un instrumento de trabajo en el campo, y sigilosamente, cuando sus agresores están dormidos, de un solo tajo les siega la cabeza.  Y concluye “Entonces se hizo Justicia; yo, en ellos, y las leyes en la mano que los hirió”.

Es posible que solo el deseo de venganza haya empujado a la camarera de Bangladesh a una agresión tan cruel y violenta, pero también es posible que un sentimiento de indefensión y un deseo de justicia, igual al de la mujer del poema, haya guiado su cuchillo hacia esa parte de la anatomía de su jefe.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/06/06/span-langgl-xustiza-pola-manspan/0003_202106G6P15997.htm

¿Por qué violan en grupo?

Lo de la Manada de San Fermín parecía una novedad , pero desde entonces han proliferado los casos e incluso se sabe que tuvo precedentes, es decir, que la violación de una mujer por varios hombres no es un hecho aislado.

Los incentivos que llevan a realizar ese tipo de violación son múltiples. Los delitos colectivos permiten disminuir el sentimiento de culpa y la responsabilidad individual al mismo tiempo que aumentan el valor para quebrantar normas  y consolidan  la solidaridad del grupo.  Recuerden, por ejemplo , las gamberradas contra los novatos o el “¿Quién mató al Comendador? Fuenteovejuna , señor.”

Otra ventaja es que al ser varios agresores contra una sola víctima, el éxito del ataque está asegurado.

También cuenta la superación de los miedos del varón al acto sexual, que puede poner en entredicho su orgullo de macho dominador, y que formulados de forma popular son: “la tengo demasiado pequeña “ , “¿ y si no se me empina?” “¡El gatillazo, otra vez! “, “No hay mujeres frígidas; hay hombres torpes”, “¡Lo contará a su amigas!”…

En la violación colectiva esos miedos desaparecen. La víctima, aterrada, no está para fijarse en tamaños, disfunciones o torpezas. Queda reducida a  objeto inofensivo. Los hombres disfrutan plenamente del placer de humillar y dominar, además de la satisfacción sexual. Y si ella lo cuenta, siempre habrá quien no la crea, jueces incluidos.

Con este panorama, o los castigos son ejemplares, o seguirán aumentando las violaciones colectivas.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2019/01/14/violar-grupo/0003_201901G14P12994.htm

 

 

Los hombres se sienten amenazados por las mujeres

No todos, pero sí suficientes para que sus actitudes fueran recogidas por empresas que se encargan de analizar tendencias de la sociedad. Como consecuencia del movimiento Me too, que dio voz y fuerza a mujeres que durante décadas aguantaron abusos y mismo agresiones sexuales, algunos hombres se sienten inseguros y temen ser objeto de falsas denuncias que mancillen su honra de soltero honesto o ejemplar padre de familia.

Es un temor comprensible, porque nadie puede garantizar que no haya una denuncia contra un hombre inocente, como tampoco se puede garantizar que una mujer inocente no vaya a ser denunciada o atacada sexualmente. Las mujeres se sintieron inseguras se puede decir que siempre. Ahora los hombres comparten esa sensación de inseguridad, que para ellos es nueva. También debo decir que la inseguridad femenina es mayor, porque aún hay jueces que piensan que una minifalda o los botones desabrochados de una blusa son signos de provocación, y que no defenderse hasta morir es signo de consentimiento en una violación.

En cuanto a los hombres que para prevenir riesgos deciden «evitar a las mujeres» en comidas o viajes de trabajo, pienso que puede deberse la que sus tendencias los llevan a preferir otra compañía. Y amenazar con que Me too puede ser causa de que las empresas no contraten mujeres es cómo decir: «O dejas que abusen de ti, o no hay trabajo». Ese no es el camino. Los hombre tendrán que asumir la pérdida de su antigua seguridad, igual que las mujeres asumimos la nuestra.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2019/01/07/ameazados-mulleres/0003_201901G7P13991.htm

 

Lo volveré a hacer

 

Todos los medios informativos reproducen las palabras del asesino confeso de Laura Huelmo : Por favor, déjenme encerrado toda la vida, no me dejen salir más porque lo volveré a hacer», Algunos incluso las califican de “conmovedora confesión”.

Seguro conocen la historia del loco que mató a una niña y al que , tras 20 años encerrado en un manicomio y mantener una conducta ejemplar, un doctor decide dejar en libertad. El loco no quiere salir, porque allí – dice-  se siente seguro, aquella residencia es ya su casa, y le gusta el trabajo de jardinero que hace. El médico insiste : algo habrá que le apetezca hacer fuera del manicomio. El loco asiente, algo sí que hay…  Sale y mata a la primera niña que se cruza con él.

El asesino del que hablamos no es un loco. Es responsable de sus actos , que son consecuencia de un temperamento violento y de la carencia de una educación que lo haya acostumbrado  a dominar sus instintos.

Según un estudio de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), publicado en 2014, el  95% de los homicidios a nivel global son cometidos por hombres. Eso no significa que sean “los malos” de la sociedad. Matan más porque pueden hacerlo: son más fuertes y los han educado para ejercitar su fuerza, en todos los sentidos.

Lo repito de nuevo : sólo la educación recibida en la  familia y en la escuela y prolongada a lo largo de toda la vida  puede conducirnos a una sociedad paritaria y pacífica. ¿Utopia?  Quizá. Pero es el momento de desearles a todos ustedes un feliz 2019 y que puedan verla realizada.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2018/12/31/volverei-facelo%20/0003_201812G31P12995.htm

 

 

 

¡Déjala, no la mates!

Es el grito de una niña de seis años durante una escena que no olvidará mientras viva.

Su padre, en trámites de divorcio, había vuelto a la casa familiar para desmontar y llevarse un ordenador. El padre y la madre discuten. Él coge un cuchillo de 15cm de hoja y amenaza con  él a la mujer en presencia de los hijos, de dos y seis años. La mujer intenta defenderse y quitarle el cuchillo. Forcejean y el hombre la hiere , una herida superficial, dice la sentencia . Caen al suelo y allí el hombre aprieta con su mano izquierda el cuello de la mujer hasta que ella manifiesta claros síntomas de asfixia. Es probablemente entonces cuando la niña grita : ¡Déjala, no la mates! Y el hombre , según subraya hasta ocho veces la sentencia, desiste “de forma libre y voluntaria” de su intención de matarla.

Esa decisión es la que lleva a los jueces – los mismos del caso de la Manada- a considerar lo sucedido no un homicidio en grado de tentativa sino un “delito de maltrato ocasional en su modalidad de causación de lesiones de menor gravedad”. O sea , 10 meses de prisión , en lugar de los ocho y medio solicitados por la Fiscalía.

Es admirable la intervención de la niña que , sobreponiéndose al terror que suele paralizar y enmudecer a las víctimas, fue capaz de articular una frase que salvó la vida de su madre.

Y es incomprensible, aunque sea legal, la postura de esos jueces, más proclives a minimizar la culpa del acusado que a defender a la víctima, cuando la víctima es mujer. ¿Hasta cuando?

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2018/11/29/span-langgldeixaa-non-matesspan/0003_201811G29P15992.htm