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La justicia por la mano

Me temo que el caso de la mujer que seccionó el pene a su jefe y lo denunció por agresión sexual va a servir para desacreditar las  denuncias de mujeres  y, de paso, al movimiento Me too.

Ocurrió en Barcelona y todo parece indicar que se trata de una venganza y no de un caso de defensa propia. La mujer trabajaba de camarera en un bar propiedad del agredido. Ambos son de Bangladesh, él casado allí, y, según informaciones de testigos, mantenían relaciones íntimas. No está claro lo sucedido, y, de momento, la mujer está detenida y, según noticias de prensa, la policía desconfía de sus declaraciones y de que haya habido un ataque previo que motivase su agresiva respuesta.

El caso me trajo a la memoria un poema durísimo de Rosalía de Castro, “A xustiza pola man”. En él una voz de mujer nos dice que gente que tiene fama de honrada en la ciudad la ha agredido y deshonrado. Recurrió a la justicia y no obtuvo ayuda; tampoco la recibió del Cielo: “tan alto que estaba el buen Dios no me oía”, nos dice. Entonces coge una hoz, un instrumento de trabajo en el campo, y sigilosamente, cuando sus agresores están dormidos, de un solo tajo les siega la cabeza.  Y concluye “Entonces se hizo Justicia; yo, en ellos, y las leyes en la mano que los hirió”.

Es posible que solo el deseo de venganza haya empujado a la camarera de Bangladesh a una agresión tan cruel y violenta, pero también es posible que un sentimiento de indefensión y un deseo de justicia, igual al de la mujer del poema, haya guiado su cuchillo hacia esa parte de la anatomía de su jefe.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/06/06/span-langgl-xustiza-pola-manspan/0003_202106G6P15997.htm

Tres años y medio de cárcel

 

Eso es lo que la Fiscalía de Madrid pide para la ex presidenta de la comunidad de Madrid Cristina Cifuentes por un delito de falsedad en documento oficial.

No voy a entrar en comparaciones con las penas que se piden para otros delitos ni con lo bien paradas que han salido otras figuras políticas que se han visto inmersas en casos semejantes. A ella le ha tocado pagar lo que a otros les ha salido gratis. Así es la vida.

Lo que voy a comentarles es mi extrañeza por la importancia que dan los políticos a los títulos académicos, ya sean tesis doctorales o máster en cualquier cosa. Están dispuestos/as  a incurrir en delito para poder añadir a su curriculum,  sin molestarse , eso sí,  lo que otros hemos conseguido con años de esfuerzo y sacrificios económicos.

Eso parece indicar que esos títulos tienen un valor, que añaden méritos a quien los posee, que son , en suma, estimados por la sociedad. Y de ahí viene mi sorpresa porque a los únicos que esos títulos favorecen es , al parecer, a los políticos. No sé si los científicos tienen mejores experiencias , pero a quienes nos dedicamos a las Humanidades las tésis doctorales – que requieren años de trabajo- no nos han servido para gran cosa, como pueden atestiguar alumnos y colegas brillantes que han tenido que irse al extranjero o que aguantan horarios agotadores en la Enseñanza.

Que los políticos consigan esos títulos sin esfuerzo es una devaluación más. Ojalá que esa petición de condena sea un freno a la caída en picado del valor de los doctorados y másteres.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2019/03/04/span-langgltres-anos-medio-carcerespan/0003_201903G4P13993.htm

 

Padres maleducados , niños insufribles

 

Leo en la Voz de Galicia un interesante artículo sobre lo que llaman antiniñismo o niñofobia, unha actidude de muchos adultos que quieren a los niños “lejos”.

Los sociólogos ponen el acento en el egoísmo e individualismo de esa actitud  , pero los comentarios al artículo se decantan por señalar lo que hay de mala educación por parte de los padres, que en lugar de ocuparse de sus hijos e impedir que molesten al prójimo se dedican a consentirlos, y dejarlos campar a sus anchas.

Los niños pueden ser maravillosos, una de las alegrías de la vida: su mirada luminosa, su risa feliz, la gracia de sus movimientos, su forma de hablar…Pero pueden ser una tortura cuando no se ha sabido encauzar sus instintos para convertirlos en seres sociales.

Creo que vivimos en una sociedad, al menos la clase media, en la que los niños imponen su voluntad a las familias y hacen lo que les da la gana, que con gran frecuencia significa gritar como posesos, perseguirse entre las mesas de los restaurantes, patear reiteradamente el respaldo de tu butaca, tirase  “a bomba” durante horas en la piscina impidiendo nadar a quien lo desee, correr y gritar por los pasillos del hotel o del apartamento de verano a la hora de la siesta… o tumbarse espatarrado en el pasillo de un vagón de tren, hasta que el padre , de malos modos y entre pataletas y berridos, lo levanta para dejar pasar los viajeros.

O sea que la niñofobia es comprensible. Niños si, pero bien educados.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2019/02/14/pais-maleducados-nenos-insufribles/0003_201902G14P18995.htm

 

EL APARTHEID GALLEGO SEGÚN VOX

En una entrevista reciente, Javier Ortega, secretario general de Vox habló del apartheid en Galicia  y vino a decir que había que proteger al español.

Soy de una generación en la que los gallego-parlantes sufrían discriminación negativa y quienes lo escribían eran objeto de toda clase de represiones y prohibiciones, así que la primera reacción fue : Este tío  cree que está en Gerona.

Pero sería peligroso reírse y atribuir sus palabras a que lo  único que saben sobre Galicia es que tenemos un excelente marisco. En mi opinión está utilizando argumentos que pueden atraer a un buen número de votantes. Por ejemplo:

“La imposición de una lengua es una forma de totalitarismo. Se ha defendido como una forma de diferenciación, no para proteger un patrimonio cultural o lingüístico.”

Son ideas y palabras pensadas de cara a unas elecciones generales. Sustituyan la palabra ‘gallego’ por ‘catalán’ y verán que los posibles simpatizantes aumentan:

“No tenemos problema con el gallego, es una parte de la cultura española, pero sí tenemos un problema con cualquiera que utiliza la imposición del gallego para defender privilegios.”

Y que me dicen de estas rotundas afirmaciones:

“El español es un vehículo de la unidad de España, los apartheid lingüísticos (son )  las nuevas fronteras lingüísticas de España.”

Utilizan medias verdades, que son las mentiras más difíciles de desmontar. Y no son tontos, como han demostrado en Andalucía. Cuidado con ellos.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2019/01/24/ben-gillette/0003_201901G24P15992.htm

 

 

 

 

¿Por qué violan en grupo?

Lo de la Manada de San Fermín parecía una novedad , pero desde entonces han proliferado los casos e incluso se sabe que tuvo precedentes, es decir, que la violación de una mujer por varios hombres no es un hecho aislado.

Los incentivos que llevan a realizar ese tipo de violación son múltiples. Los delitos colectivos permiten disminuir el sentimiento de culpa y la responsabilidad individual al mismo tiempo que aumentan el valor para quebrantar normas  y consolidan  la solidaridad del grupo.  Recuerden, por ejemplo , las gamberradas contra los novatos o el “¿Quién mató al Comendador? Fuenteovejuna , señor.”

Otra ventaja es que al ser varios agresores contra una sola víctima, el éxito del ataque está asegurado.

También cuenta la superación de los miedos del varón al acto sexual, que puede poner en entredicho su orgullo de macho dominador, y que formulados de forma popular son: “la tengo demasiado pequeña “ , “¿ y si no se me empina?” “¡El gatillazo, otra vez! “, “No hay mujeres frígidas; hay hombres torpes”, “¡Lo contará a su amigas!”…

En la violación colectiva esos miedos desaparecen. La víctima, aterrada, no está para fijarse en tamaños, disfunciones o torpezas. Queda reducida a  objeto inofensivo. Los hombres disfrutan plenamente del placer de humillar y dominar, además de la satisfacción sexual. Y si ella lo cuenta, siempre habrá quien no la crea, jueces incluidos.

Con este panorama, o los castigos son ejemplares, o seguirán aumentando las violaciones colectivas.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2019/01/14/violar-grupo/0003_201901G14P12994.htm