Doña Emilia y Rosalía

De Pardo Bazán en este Centenario se han recordado junto a sus méritos los defectos que ya en su tiempo le atribuyeron: que era pedante, metomentodo, trepa, vanidosa… Casi siempre estuvieron motivados por la envidia, pero hubo un asunto en el que doña Emilia estuvo ciertamente desafortunada: fue en su relación con Rosalía de Castro.

Por carácter eran antagónicas. Rosalía era de una modestia inusitada en la fauna literaria. Era consciente de su papel en la recuperación del gallego como lengua literaria ,pero en carta a Pondal, respondiendo a sus elogios, le dice que se considera una “medianía” que no le gusta nada de lo que ha hecho y que, si dejase de escribir, poco se perdería. Doña Emilia, al contrario,  está convencida de que su obra la llevará a la inmortalidad literaria.

Rosalía solo en su primera juventud participó en actos culturales : actuó como actriz en obras que se representaban en Liceo de la Juventud de Santiago. Doña Emilia está en todas partes. Zorrilla le llamó “la inevitable”. El rechazo de Murguía a la participación de la mujer en la vida social y política tampoco favoreció un acercamiento de las dos escritoras.

Doña Emilia, que dirigió La Revista de Galicia, no anunció la publicación de Follas novas, ni habló nunca de En las orillas del Sar , libros que están en la línea de la mejor poesía social y existencial del siglo XIX.

Consideró a Rosalía “la primera poeta regional” porque estaba convencida de que el uso del gallego era un impedimento para hacer literatura universal.

Murguía entendió esa falta de atención como un ataque contra Rosalía.  Yo creo más bien, que doña Emilia no se dio cuenta de la carga revolucionaria, social y feminista que llevaba su poesía. Debió de verla como una mujer sometida a su marido, encerrada en casa, cargada de hijos y que no salía de su tierra. Era un modelo que ella se esforzó en romper. Quizá esa sea la causa profunda de su incomprensión.

En una ocasión le dijo a Alberto Insúa que Galicia solo había tenido dos grandes escritores, y que los dos usaban faldas. Uno era ella, y el otro el padre Feijóo.  Lástima que no viese que las otras faldas eran las de Rosalía.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/07/27/dona-emilia-rosalia/0003_202107G27P16993.htm

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