Una mujer sobrado independiente

Pardo Bazán vivió en un mundo en el que la inferioridad intelectual de la mujer, era casi un dogma de fe. El papel que se le asignaba en la sociedad era el del “ángel del hogar”, término acuñado en un poema por Coventry Patmore: la mujer que cuidaba a sus ancianos padres, esposa sumisa y madre a tiempo completo. Era lo que doña Emilia llamaba el “destino relativo de las mujeres” : no tenía identidad propia : era siempre la hija, la esposa o  la madre de…

Don Juan Valera en el folleto, “Las mujeres y las academias”, se oponía que entrasen en esa institución y argumentaba así: “En la mujer quiso Dios dar al hombre una ayuda semejante a él (…) y es en la mujer pecaminosa rebeldía contra los decretos de la Providencia el afán de tornarse sobrado independiente del hombre y campar por sus respetos”

Doña Emilia nunca admitió la inferioridad intelectual de la mujer ni su exclusiva función de ángel del hogar. Su feminismo fue muy radical porque atacaba los principios en los que se basaba la marginación femenina. Repitió en múltiples trabajos y ocasiones que la raíz de la desigualdad estaba en la falta de instrucción de la mujeres , en una educación que preparaba a los hombre para desempeñar puestos importantes en la sociedad y a la mujer para conseguir un marido que la mantuviese, y perpetuar así el modelo de sumisión.

En lo que se refiere a la moral sexual, su postura fue muy avanzada para la época : denunció a una sociedad que alababa la experiencia en el hombre y la condenaba en la mujer y criticó las postura de la Iglesia, muy benévola en esta materia con los hombres e implacable en su condena a la mujer. Ella siempre mantuvo que “no hay un pecado más para las mujeres”.

Por su forma de pensar y vivir recibió muchos ataques. En una entrevista a El Caballero audaz dijo: “Tengo la evidencia de que, si se hiciese un plebiscito para decidir si ahorcarme o no, la mayoría de las mujeres españolas votarían que ¡sí!” Y de sus colegas escritores no recibió mejor trato. En uno de sus artículos publicado en 1912 el Diario de la Marina de la Habana escribió: “No hubo diablura que no se ejercitase contra mí; ya eran chinitas, ya zurriagazos”.

Era una luchadora y nunca se rindió. A cien años de su muerte, hay que agradecerlo su legado literario y las puertas que abrió las mujeres.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/07/19/span-langglunha-muller-sobrado-independentespan/0003_202107G19P15992.htm

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