LOS RUIDOS DE LA NOCHE

 

En las grandes ciudades no hay silencio por las noches. Quienes siempre han vivido allí le llaman silencio a ese sonido confuso que se oye cuando dejan de sonar las voces de la televisión. Pero, si uno tiene el oído acostumbrado al verdadero silencio, puede oír un latido constante , un ruido sordo hecho de coches, camiones de la basura , ascensores y máquinas de todo tipo que siguen funcionando.

En las grandes ciudades no hay silencio , ni tampoco hay oscuridad : un resplandor rojizo ilumina el cielo y un rumor constante la invade.

En mi pueblo el silencio de la noche es transparente y a cada rato se quiebra con un sonido de metal : es el reloj de la catedral que da los cuartos con una campanada ligera. Después vienen las campanadas lentas y solemnes de las horas . A la una de la madrugada tocaban las monjas concepcionistas y al amanecer los frailes de la Alcántara y la campana del Asilo . Ya han dejado de tocar , pero aún hoy los ruidos que rompen el silencio de ese pueblo antiguo y pequeño son ruidos familiares : el sonido de una ventana que se abre o se cierra , el chirriar de una puerta, los pasos de alguien que entra o sale de una casa : ¿ a dónde irá el vecino a estas horas ? ¿ le pasará algo ? …

En las grandes ciudades los ruidos son confusos y anónimos . Nunca sabemos de donde sale ese llanto de niño que a veces se oye  o esas voces que de pronto se cuelan por la ventana del cuarto de baño . Durante unos días, a ese runrún nocturno de la gran ciudad vino a unirse un sonido nuevo e inesperado . Antes de rayar el día , cuando el resplandor rojizo de la noche es aún más fuerte que la luz grisácea del amanecer, se oyó claro y nítido el canto de un gallo . Era increíble pero allí estaba : un ronco y potente quiquiriquí rompiendo la masa de ruidos confusos y extendiéndose a través del acero y el cemento.

Me gustaba oírlo . Pero ya no se oye . Resultó que no era un gallo sino un despertador. Y a los vecinos no les hacía gracia aquel quiquiriquí al alba . Me dijo el portero que era de la finca de al lado y que habían protestado . Se ve que prefieren las noticias de la radio a todo volumen.

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