Aerosoles y mascarillas

Durante meses nos han dicho que el Covid-19 no se transmitía por el aire. Y ahora resulta que junto a las gotas que , según decían , caían al suelo y allí morían, hay otras muy finas, que flotan en el aire y ahí se mantienen durante minutos , listas para buscar una mucosa humana en la que sobrevivir.

También durante meses nos han dicho que debemos usar las mascarillas higiénicas o quirúrgicas, y cómo usarlas: lavarse las manos antes y después de ponerla, no tocarla excepto en las gomas, no tocarse la cara mientras la llevamos puesta, no quitársela para toser o estornudar…¿ y para sonarse? ¿o dejamos caer en ella el moquillo? Y todo esto para proteger al prójimo, porque a nosotros no nos protege de los virus de quienes van sin mascarilla, que son muchos.

Yo salgo todos los días a andar con mascarilla quirúrgica, y me adelantan o me cruzo con decenas de corredores, sin mascarillas, que resuellan a pleno pulmón. Y también con gente, no solo jóvenes, a quienes no les da la gana de ponérsela. Las aceras no son muy anchas y si uno se baja a la calzada se corre el riesgo de ser atropellado.  Imaginen la cantidad de aerosoles que se depositan sobre todos los que salimos con esa mascarilla azul. ¿Por qué siguen recomendándola? No se me ocurre más razón que el precio de las FFP o las N95  ¿ Por qué no se subvenciona a fabricantes para conseguir mascarillas protectoras a un precio asequible ?  ¿ O por qué no se toman medidas drásticas para que todo bicho viviente lleve las quirúrgicas?

En este momento lo que tenemos en el mercado son mascarillas para protegerse a uno mismo desde 3.€  ( y un solo uso ) y las que protegen a los otros, las de 0.90€. O sea, mascarillas para clase alta y mascarillas proletarias.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/10/19/span-langglaerosois-mascarasspan/0003_202010G19P12993.htm

Los barrios pobres

Estos días se ha hablado reiteradamente en la televisión pública de “barrios pobres” para referirse a las zonas periféricas de Madrid más afectadas por la pandemia, como Puente de Vallecas, Villaverde o Usera… Miembros de Podemos hablan de viviendas “miserables” donde familias enteras viven “hacinadas”, con deficiente asistencia sanitaria y que se desplazan a trabajar al centro de Madrid en “abarrotados” Metros y autobuses.

Todo ello está provocando en las personas que viven en esas zonas un sentimiento de marginación, que no existía antes. A esto se une la difusión en la televisión pública de casos como el de un camarero de 52 años que ha perdido su empleo, vive con su mujer y un bebé en una vivienda diminuta y confiesa llorando que muchos días no cena porque la comida no es suficiente para los tres.

El cristal con el que yo miro me muestra que no es necesario irse al extrarradio para hablar de problemas que la pandemia ha hecho aflorar, pero que ya estaban ahí; que en todos los barrios de Madrid, que es como decir en toda España, hay gente a quien el Covi19 le ha destrozado la vida, y que estamos dando una imagen hacia el exterior que no nos favorece en absoluto.

En España durante mucho tiempo, cuando nos sentíamos instalados en el estado de bienestar, no se hablaba de barrios pobres sino de barrios populares; las viviendas no eran miserables sino modestas, la sanidad española era la mejor de Europa y los turistas extranjeros venía aquí a que los operasen gratis. «Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira» ( Campoamor dixit)

No hagamos demagogia, pongamos remedios, y colaboremos todos, cada no en la medida de nuestras posibilidades, en buscar soluciones.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/10/04/os-barrios-pobres/0003_202010G4P22992.htm

Otoño

OTOÑO

Hojas amarillas que se desprenden de los árboles, remolinos de viento que arrastra las que ya han caído, cielo gris que se deshace en lluvia… Es el otoño , que cada uno siente de forma distinta.

Para Juan Ramón Jiménez es un momento de paz, de serenidad : Qué noble paz en este alejamiento / de todo; oh prado bello que deshojas /
tus flores; oh agua fría ya, que mojas /con tu cristal estremecido el viento!

Paul Verlaine lo evoca como una sinfonía de violines que sollozan: Les sanglots longs / des violons / de l’automne /  blessent mon coeur /  d’une langueur / monotone. ( ‘Los largos sollozos de los violines del otoño hieren mi corazón con una monótona melancolía’ )

Para mi madre el verano terminaba el quince de agosto, cuando aún quedaban la fiesta de San Bartolo, al otro lado de la ría de Foz, y las fiestas de los Remedios. Ella tenía su propio calendario interior, al margen del astronómico, y las fiestas de Santos y Difuntos teñían todo su otoño.

Yo nací un 22 de septiembre. Y desde hace ya bastante tiempo cada  otoño siento que tengo un año menos, y un poco más de melancolía. Este año estoy al borde del Mediterráneo y el otoño apenas se nota. Las palmeras no pierden la hoja, ni tampoco el enorme ficus del jardín de la finca. Y todos nos seguimos bañando y vistiendo de verano. Pero las tardes son distintas, más cortas, la luz se va yendo un poco antes cada día, acercándose cada vez más a la noche, a la oscuridad, a la melancolía inevitable de todos los finales.

Les deseo un tranquilo y saludable otoño.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/09/28/outono/0003_202009G28P13993.htm

Lo más eficaz contra el Covid19

Voy a aplicar la técnica del suspense, y lo diré después de aproximadamente 1000 caracteres.

Tras muchas dudas, indecisiones y medidas contradictorias el Gobierno Central y las Comunidades han llegado a la conclusión de que los chinos tienen razón y que las medidas eficaces para frenar la pandemia son : las mascarillas, la higiene, la distancia social y el confinamiento de los contagiados. Y parece que ellos lo han logrado. Me dirán que no son muy creíbles, pero el repunte de su economía demuestra que tienen controlado el virus.

En Galicia tenemos otro ejemplo más modesto: el ayuntamiento de San Xenxo, la meca del turismo gallego, el lugar donde ha habido más pernoctaciones este verano, es el menos contaminado. Su alcalde dice que por haber creado una cultura “de protección y seguridad” : playas cuadriculadas, limpieza en baños públicos cada hora y media, y todo el mundo con mascarilla. O sea, lo mismo que dicen las autoridades chinas.

 ¿ Cómo ha conseguido el alcalde gallego que esas medidas funcionaran allí y no en otros lugares?

La respuesta es : ¡las multas! En San Xenxo, en julio y agosto se han puesto 372 multas por no llevar mascarillas. Y cuando un vecino le decía a alguien: ”Cuidado, que te van a multar “, el tipo no le respondía que se metiese en sus asuntos , ni lo insultaba o amenazaba chulescamente . Y tomaba nota. Es posible, además, que con lo recaudado hayan podido pagar, al menos en parte, a las personas encargadas de hacer cumplir las normas.

¿Cómo lo consiguieron en China? No se sabe , pero seguro que se lo imaginan y aciertan. Y también por qué en el resto de España no han funcionado . No basta dar normas, hay que poner los medios para que se cumplan.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/sanxenxo/2020/09/19/mais-eficaz-contra-covid/0003_202009G19P14997.htm

¿Transparencia o imprudencia?

Desde finales de agosto los telediarios se han convertido en una interminable enumeración de nuevos casos de contagio, de ingresos en las UCIS , de muertos en residencias de ancianos, y, desde comienzos de septiembre , de cierres de colegios por contagio de profesores , directores, trabajadores…

Muchos nos preguntamos el porqué de esa insistencia y desmenuzamiento de los casos. Algunos piensan que se trata de concienciar de la gravedad del problema a esa población que sigue ignorando las medidas de seguridad. Un vídeo publicitario emitido por TVE parece confirmar esa tesis al poner de relieve que las alegres fiestas de unos provocan la muerte de otros.

Algunos opinan, como Javier Marías desde las paginas de un conocido diario, que “nada amansa tanto como el miedo permanente y cerval” y que un pueblo amansado es más fácil de manejar. Otros ven en esa información reiterada un intento de ocultar otros problemas.

No sabemos la finalidad, pero las consecuencias son claras: nadie va a venir a España. Bélgica acaba de sumarse a la lista de países que nos considera zona roja: desautoriza viajar a España y exige cuarentena y prueba PCR a quienes regresen.

 Asturias y las zonas rurales de interior, que este verano se han llenado con el turismo nacional que huía de zonas contaminadas, son un buen ejemplo de que tanta información tiene un efecto disuasorio. La gente huye del peligro. Y si no hay lugares seguros, se queda en casa. Las consecuencias económicas ya las conocen.

No estoy abogando por la ocultación. Un proverbio latino proclama como norma de vida Nihil nimis, ‘nada en demasía’. La transparencia es una virtud, pero también lo es la moderación.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/09/14/transparencia-ou-imprudencia/0003_202009G14P13993.htm