Lo más eficaz contra el Covid19

Voy a aplicar la técnica del suspense, y lo diré después de aproximadamente 1000 caracteres.

Tras muchas dudas, indecisiones y medidas contradictorias el Gobierno Central y las Comunidades han llegado a la conclusión de que los chinos tienen razón y que las medidas eficaces para frenar la pandemia son : las mascarillas, la higiene, la distancia social y el confinamiento de los contagiados. Y parece que ellos lo han logrado. Me dirán que no son muy creíbles, pero el repunte de su economía demuestra que tienen controlado el virus.

En Galicia tenemos otro ejemplo más modesto: el ayuntamiento de San Xenxo, la meca del turismo gallego, el lugar donde ha habido más pernoctaciones este verano, es el menos contaminado. Su alcalde dice que por haber creado una cultura “de protección y seguridad” : playas cuadriculadas, limpieza en baños públicos cada hora y media, y todo el mundo con mascarilla. O sea, lo mismo que dicen las autoridades chinas.

 ¿ Cómo ha conseguido el alcalde gallego que esas medidas funcionaran allí y no en otros lugares?

La respuesta es : ¡las multas! En San Xenxo, en julio y agosto se han puesto 372 multas por no llevar mascarillas. Y cuando un vecino le decía a alguien: ”Cuidado, que te van a multar “, el tipo no le respondía que se metiese en sus asuntos , ni lo insultaba o amenazaba chulescamente . Y tomaba nota. Es posible, además, que con lo recaudado hayan podido pagar, al menos en parte, a las personas encargadas de hacer cumplir las normas.

¿Cómo lo consiguieron en China? No se sabe , pero seguro que se lo imaginan y aciertan. Y también por qué en el resto de España no han funcionado . No basta dar normas, hay que poner los medios para que se cumplan.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/sanxenxo/2020/09/19/mais-eficaz-contra-covid/0003_202009G19P14997.htm

¿Transparencia o imprudencia?

Desde finales de agosto los telediarios se han convertido en una interminable enumeración de nuevos casos de contagio, de ingresos en las UCIS , de muertos en residencias de ancianos, y, desde comienzos de septiembre , de cierres de colegios por contagio de profesores , directores, trabajadores…

Muchos nos preguntamos el porqué de esa insistencia y desmenuzamiento de los casos. Algunos piensan que se trata de concienciar de la gravedad del problema a esa población que sigue ignorando las medidas de seguridad. Un vídeo publicitario emitido por TVE parece confirmar esa tesis al poner de relieve que las alegres fiestas de unos provocan la muerte de otros.

Algunos opinan, como Javier Marías desde las paginas de un conocido diario, que “nada amansa tanto como el miedo permanente y cerval” y que un pueblo amansado es más fácil de manejar. Otros ven en esa información reiterada un intento de ocultar otros problemas.

No sabemos la finalidad, pero las consecuencias son claras: nadie va a venir a España. Bélgica acaba de sumarse a la lista de países que nos considera zona roja: desautoriza viajar a España y exige cuarentena y prueba PCR a quienes regresen.

 Asturias y las zonas rurales de interior, que este verano se han llenado con el turismo nacional que huía de zonas contaminadas, son un buen ejemplo de que tanta información tiene un efecto disuasorio. La gente huye del peligro. Y si no hay lugares seguros, se queda en casa. Las consecuencias económicas ya las conocen.

No estoy abogando por la ocultación. Un proverbio latino proclama como norma de vida Nihil nimis, ‘nada en demasía’. La transparencia es una virtud, pero también lo es la moderación.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/09/14/transparencia-ou-imprudencia/0003_202009G14P13993.htm

Lo que merecemos

LO QUE MERECEMOS

Un refrán castellano dice : “Cría buena fama y échate a dormir, críala mala y no podrás vivir”.

Durante mucho tiempo España fue para el mundo el país de “charanga y pandereta” que criticó Antonio Machado, un lugar al que se venía a disfrutar del sol y de las fiestas y donde se podían hacer cosas prohibidas en sus países.

El cambio de imagen empezó con el deporte. Ya no eran figuras aisladas , como fueron en su día Bahamontes o Santana. Eran deportistas de un país que empezaba a sonar con fuerza. Indurain, Ballesteros, Ángel Nieto, David Cal, Javier Gómez Noya, Pau Gasol, Rafa Nadal, Calos Sainz , Fernando Alonso, Carolina Marín, Javier Fernández … figuran entre los mejores del mundo en su especialidad. En Arquitectura a las figuras ya clásicas de Fisac, Sainz de Oíza o Rafael Moneo, se unieron infinidad de arquitectos admirados dentro y fuera de España. Y podría seguir citando nombres de pintores , de músicos, de escritores…

Pero, de pronto, toda esa buena imagen es sustituida por la de un país sumido en un caos económico, sanitario y administrativo. Y no por culpa de un virus sino de una mala gestión que hace aflorar todas nuestras carencias. La tardanza en tomar medidas, la improvisación, las normas contradictorias, el engaño y el ocultamiento de la realidad; en suma, la incapacidad de quienes debían gestionar la situación nos han llevado de nuevo a ser un “nefasto modelo” a los ojos de Europa , a ser calificados de “vagos” por Holanda y a tener que tragarnos el insulto porque necesitamos la limosna del dinero europeo.

Quiero pensar que no nos merecemos esto, pero otro refrán dice que cada pueblo tiene, porque los elige o porque los soporta, los gobernantes que merece.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/09/07/span-langgl-merecemosspan/0003_202009G7P13992.htm

¿Puedo tocarte un pie?

Me lo contó una amiga que pasa muchas tardes con su nieto de seis años jugando y leyéndole libros.  Se separaron durante el estado de alarma y volvieron a reunirse al terminar, con mascarillas y cada uno en un extremo de un sofá de tres plazas. Al cabo de un rato de lectura el niño dijo: ¿Abuela, puedo tocarte un pie? Ella asintió y reanudó la lectura. El nieto le acarició primero el pie y después la pierna y le dijo: “¿Sabes, abuela? Entiendo mejor lo que me lees cuando te toco.”

Una idea básica de la Psicología pediátrica es que el contacto físico afectivo en la primera infancia es fundamental para el normal desarrollo del cerebro, y que su carencia provoca deficiencias a veces irreversibles tanto mentales como psicológicas. En mi juventud estudié Psicología Clínica en la Escuela de San Bernardo, y he mantenido a lo largo de los años el interés por el tema . Por ello le doy vueltas a las consecuencias que pueda tener la “distancia social” en niños muy pequeños.

En una ocasión sustituí a una amiga durante un mes en una clase de parvulitos. La clase era de francés y mi amiga me dijo: no importa que no aprendan nuevas palabras, pero déjales que se te echen encima y te cuenten toda clase de historias. Y así lo hice. Me pasé el mes acariciando niñas y niños de cinco y seis años y escuchando sus “problèmes”. Lo único que aprendieron fue la canción de Frère Jacques, pero se les veía felices.

Sin duda las medidas de protección contra el Covi19 son necesarias en el curso que está a punto de comenzar, pero no puedo evitar el temor a las consecuencias negativas que va a tener el no poder “tocar el pie” a la profe.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/09/01/podo-tocarche-pe/0003_202009G1P15995.htm

La vida que esperamos

John Lennon dijo que la vida es eso que pasa mientras hacemos otros planes. Aplicándola a esta época marcada por el covi 19, se puede decir que la vida es lo que nos pasa-  dolor, rabia, aburrimiento, esperanza, rutina, esfuerzo….- mientras esperamos que llegue el momento de desterrar las mascarillas, la distancia social y las medidas de extrema limpieza. Lo peor del asunto, me parece a mí, es que ese momento no va a llegar nunca y nos convertiremos en eternos añorantes de algo que tuvimos y que no volveremos a tener.

El covi 19, igual que sucedió con el Sida, dejará de ser mortal para ser una más de las enfermedades con tratamiento, compatibles con la vida. Pero, a diferencia de otras, es evitable con ciertas medidas. Y esas medidas están dando lugar a una nueva forma de vivir, a una nueva realidad : adiós a las fiestas familiares donde se reía o se reñía a gritos , a los roces de un cuerpo con otro, a las reuniones donde se palmeaban espaldas, se cogía del brazo, se susurraba a la oreja; adiós a los boleros lentos, a los abrazos , a los besos.

Los niños serán los primeros en adaptarse, en asumir la distancia y la asepsia en la relación con los otros. Y escucharán asombrados el relato de la abuela que les habla de un mundo que ellos sienten salvaje, primitivo y peligroso. Un mundo donde los abuelos no se ponían mascarilla cuando venían a verlos, ni se sentaban a dos metros de su cama para contarles historias por la noche. Se sentaban a su lado, les acariciaban la cabeza, los besaban en la cara, y tenían entre las suyas la mano del nieto, que iba durmiéndose mientras los oía hablar de aquel tiempo pasado, de aquel mundo perdido para siempre. https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2020/08/24/vida-esperamos/0003_202008G24P12993.htm