Doña Emilia y Joaquín Vaamonde

Un día de agosto de 1894 se presentó en el pazo de Meirás, donde doña Emilia pasaba el verano, un joven de veintidós años, guapo, esbelto, de rostro expresivo y aspecto romántico. Se llamaba Joaquín Vaamonde, era gallego, de familia modesta y pintor. Había regresado de Argentina donde había trabajado en múltiples oficios para sobrevivir. Tenía la pretensión de que doña Emilia le dejase hacerle un retrato, y que, si era de su agrado, lo expusiese en su casa de Madrid, a la que acudían miembros de la aristocracia e importantes cargos de la política.

A doña Emilia no le gustan que la retraten. Tiene cuarenta y tres años, es ligeramente bizca y su papada empieza a ser demasiado evidente, pero algo la lleva a aceptar la petición del joven. En solo tres días el retrato está terminado y supera todas las expectativas. En él se ve a doña Emilia de semi perfil, mirando a lo lejos, con expresión serena, un poco melancólica y el leve inicio de una sonrisa, como quien contempla un hermoso atardecer sobre la ría que se divisa desde Meirás.

Expuesto en Madrid, el éxito es inmediato, Vaamonde tiene un don especial, una elegancia que traslada a sus obras. Le llueven los encargos de la aristocracia y también de miembros de la realeza. Se convierte en el pintor de moda y se le considera el sucesor de Madrazo. Recibe encargos de París y de Londres.  Y a los cinco años regresa a Meirás, enfermo de tuberculosis y allí, generosamente cuidado por la madre de doña Emilia, muere a los 27 años.

Doña Emilia lo convirtió en el protagonista de La Quimera. Ahí cuenta con detalle cómo se realizó aquel primer retrato que lo catapultó a la fama: la más bella imagen de doña Emilia en su plenitud  de artista y de mujer. De esa obra se conserva una reproducción fotográfica en el Archivo de la RAG . El original está “en paradero desconocido”.¡ Lástima!

http://www.cervantesvirtual.com/portales/pardo_bazan/imagen_album/imagen/26_emilia_pardo_por_joaquin_vaamonde_1894/

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/08/18/dona-emilia-joaquin-vaamonde/0003_202108G18P11996.htm

La vida literaria de Pardo Bazán

Tendemos a ver a doña Emilia como una privilegiada y como una triunfadora: nace en una familia de clase alta, con dinero y liberal en sus ideas; consigue ocupar puestos en la sociedad inusitados para una mujer: presidenta de la sección literaria del Ateneo de Madrid, Catedrática de Universidad, directora y editora de publicaciones periódicas, invitada a instituciones extranjeras del más alto nivel ( por ejemplo, la Sala Charras de París ) . Consigue por sus méritos literarios el titulo de condesa de Pardo Bazán ( el de su padre era un título pontificio)…

Pese a ello, no fue un camino de rosas, y doña Emilia lo sufrió con dolor. En uno de sus artículos de “La vida contemporánea”, publicado en marzo de 1906, lo dice claramente: “En los comienzos de la vida literaria existe cierta fraternidad ( …) las relaciones son francas, cordiales. Pero a medida que pasa el tiempo, lo que brota en el campo arado por el esfuerzo y regado por el sudor es la cizaña de la discordia y los abrojos del odio, quizás del despecho y de la envidia”.

Y en 1912, por boca de la protagonista de Dulce Dueño, nos da su resumen de lo que le esperaba a una mujer que se dedicase a la literatura : ¡Literata! No me meteré en tal avispero. ¿Pasar la vida entre el ridículo si se fracasa, y entre la hostilidad si se triunfa?

Las críticas y las cartas privadas de Clarín, partir de 1987 ,son un buen ejemplo de ese odio, como lo son de hostilidad o burla las cartas de Menéndez Pelayo, Valera, Pereda o Palacio Valdés.

Cien años después de su muerte, al evocar su memoria, predominan los laureles, pero entre ellos siguen apareciendo restos de aquella cizaña y de aquellos abrojos que la torturaron en vida.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/08/02/vida-literaria-pardo-bazan/0003_202108G2P11997.htm

Doña Emilia y Rosalía

De Pardo Bazán en este Centenario se han recordado junto a sus méritos los defectos que ya en su tiempo le atribuyeron: que era pedante, metomentodo, trepa, vanidosa… Casi siempre estuvieron motivados por la envidia, pero hubo un asunto en el que doña Emilia estuvo ciertamente desafortunada: fue en su relación con Rosalía de Castro.

Por carácter eran antagónicas. Rosalía era de una modestia inusitada en la fauna literaria. Era consciente de su papel en la recuperación del gallego como lengua literaria ,pero en carta a Pondal, respondiendo a sus elogios, le dice que se considera una “medianía” que no le gusta nada de lo que ha hecho y que, si dejase de escribir, poco se perdería. Doña Emilia, al contrario,  está convencida de que su obra la llevará a la inmortalidad literaria.

Rosalía solo en su primera juventud participó en actos culturales : actuó como actriz en obras que se representaban en Liceo de la Juventud de Santiago. Doña Emilia está en todas partes. Zorrilla le llamó “la inevitable”. El rechazo de Murguía a la participación de la mujer en la vida social y política tampoco favoreció un acercamiento de las dos escritoras.

Doña Emilia, que dirigió La Revista de Galicia, no anunció la publicación de Follas novas, ni habló nunca de En las orillas del Sar , libros que están en la línea de la mejor poesía social y existencial del siglo XIX.

Consideró a Rosalía “la primera poeta regional” porque estaba convencida de que el uso del gallego era un impedimento para hacer literatura universal.

Murguía entendió esa falta de atención como un ataque contra Rosalía.  Yo creo más bien, que doña Emilia no se dio cuenta de la carga revolucionaria, social y feminista que llevaba su poesía. Debió de verla como una mujer sometida a su marido, encerrada en casa, cargada de hijos y que no salía de su tierra. Era un modelo que ella se esforzó en romper. Quizá esa sea la causa profunda de su incomprensión.

En una ocasión le dijo a Alberto Insúa que Galicia solo había tenido dos grandes escritores, y que los dos usaban faldas. Uno era ella, y el otro el padre Feijóo.  Lástima que no viese que las otras faldas eran las de Rosalía.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/07/27/dona-emilia-rosalia/0003_202107G27P16993.htm

Una mujer sobrado independiente

Pardo Bazán vivió en un mundo en el que la inferioridad intelectual de la mujer, era casi un dogma de fe. El papel que se le asignaba en la sociedad era el del “ángel del hogar”, término acuñado en un poema por Coventry Patmore: la mujer que cuidaba a sus ancianos padres, esposa sumisa y madre a tiempo completo. Era lo que doña Emilia llamaba el “destino relativo de las mujeres” : no tenía identidad propia : era siempre la hija, la esposa o  la madre de…

Don Juan Valera en el folleto, “Las mujeres y las academias”, se oponía que entrasen en esa institución y argumentaba así: “En la mujer quiso Dios dar al hombre una ayuda semejante a él (…) y es en la mujer pecaminosa rebeldía contra los decretos de la Providencia el afán de tornarse sobrado independiente del hombre y campar por sus respetos”

Doña Emilia nunca admitió la inferioridad intelectual de la mujer ni su exclusiva función de ángel del hogar. Su feminismo fue muy radical porque atacaba los principios en los que se basaba la marginación femenina. Repitió en múltiples trabajos y ocasiones que la raíz de la desigualdad estaba en la falta de instrucción de la mujeres , en una educación que preparaba a los hombre para desempeñar puestos importantes en la sociedad y a la mujer para conseguir un marido que la mantuviese, y perpetuar así el modelo de sumisión.

En lo que se refiere a la moral sexual, su postura fue muy avanzada para la época : denunció a una sociedad que alababa la experiencia en el hombre y la condenaba en la mujer y criticó las postura de la Iglesia, muy benévola en esta materia con los hombres e implacable en su condena a la mujer. Ella siempre mantuvo que “no hay un pecado más para las mujeres”.

Por su forma de pensar y vivir recibió muchos ataques. En una entrevista a El Caballero audaz dijo: “Tengo la evidencia de que, si se hiciese un plebiscito para decidir si ahorcarme o no, la mayoría de las mujeres españolas votarían que ¡sí!” Y de sus colegas escritores no recibió mejor trato. En uno de sus artículos publicado en 1912 el Diario de la Marina de la Habana escribió: “No hubo diablura que no se ejercitase contra mí; ya eran chinitas, ya zurriagazos”.

Era una luchadora y nunca se rindió. A cien años de su muerte, hay que agradecerlo su legado literario y las puertas que abrió las mujeres.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/07/19/span-langglunha-muller-sobrado-independentespan/0003_202107G19P15992.htm

¿Con o sin ?

El sábado 26 salí a andar contentísima. ¡Qué placer sentir el aire y el sol en toda la cara y respirar sin esfuerzo! El placer me duró poco porque enseguida empecé a cruzarme con gente que llevaba puesta la mascarilla y se apartaba al verme. Pensé que podían ser personas de alto riesgo, y en una reacción automática me bajé a la calzada para dejar la acera libre, como he hecho durante meses, cuando yo la llevaba y las aceras estaban ocupadas por mesas de bares llenas de gente sin mascarilla.

En un jardín, vi lo nunca visto: un grupo de chicos muy jóvenes, sentados codo con codo, todos con mascarilla. Y así a lo largo de la semana, gente de todas las edades que siguen usándola al aire libre. Según los medios informativos, por diversas razones: porque se sienten más protegidos, dicen; o por comodidad: van a coger un transporte público o a un espacio cerrado y ya la llevan puesta; o por desconfianza : el Gobierno se ha precipitado, dicen, fue una decisión más política que sanitaria; lo hizo para compensar lo de los indultos; no te puedes fiar de alguien que cambia de ideas como una veleta. La última noticia es que los jóvenes la usan porque los viajes de fin de curso están llevando a hijos y padres a la UCI.

 Al mismo tiempo, continúan los botellones, las celebraciones multitudinarias y fiestas de todo tipo, con baile incluido. Y quienes no participamos de esas “alegrías” unimos a la inseguridad que ha generado el virus, la generada por un Gobierno incompetente y más preocupado por mantenerse en el poder que por los males de la ciudadanía. ¡Hasta cuándo, caray!

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2021/07/06/ou-sen/0003_202107G6P14995.htm